Queridos lectores, en esta nueva entrada voy a remontarme a mi yo de dieciséis años, cuando cursaba por fin el último año de E.S.O, estaba especialmente motivada, ya que iba a empezar una nueva etapa que me acercaría cada vez más a la universidad, destino del que nos hablan desde que iniciamos la secundaria, siempre inculcándonos que nuestro objetivo es llegar a ella, y por tanto a la carrera deseada para realizar los estudios que uno desea con todo su ser. Pues bien, motivación no me faltaba alguna, tenía más o menos claras las carreras a las que quería acceder, o eso pensaba justo antes de comenzar bachillerato científico. Al acabar cuarto de E.S.O una felicidad inmensurable recorría cada parte de mi cuerpo, estaba eufórica, después de cuatro años, por fin, daba por finalizada una etapa llena de momentos, experiencias, emociones y situaciones que me habían hecho crecer como persona. Acabar ese curso significaba decir adiós a algunas personas, continuar con aquellas que habían estado siempre a mi lado y conocer a otras nuevas que llegarían en el próximo curso.

Ese verano de cuarto a primero de bachillerato se marchitó tan rápido al igual que se marchita un suspiro, fue veloz pero lleno de historias de aquellas que dejan huella en el alma. En menos de lo que canta un gallo ya había retomado de nuevo las clases, esta vez, en bachillerato, la primera impresión que tuve de éste fue buena, las primeras semanas eran soportables, pero a medida que el calendario avanzaba, las clases y el ritmo iban cargando aún más mis espaldas, y entonces llegaron los primeros suspensos… Sí, SUSPENSOS, has leído bien, jamás me habría imaginado recibiendo tal avalancha de deficientes, ¿yo? ¿suspensos? ¿PERO ESTO QUÉ ES?, pues sí, la REALIDAD me estaba abofeteando descaradamente, incesante. ¿Cómo a mí me podía estar sucediendo semejante cosa? A mí, que desde pequeña había sido niña de buenas calificaciones, haciendo gran esfuerzo puesto que nunca he sido una LUMBRERAS. Mi cabeza no era capaz de asimilar semejante situación. Cada vez la presión era mayor, los alumnos parecíamos ganado al que hinchaban de información; tragábamos y tragábamos información, de la cual solo entendíamos una mínima parte, o almenos eso era lo que me ocurría a mí. Y así pasaron los dos años de bachillerato, agobiada, triste, desmotivada, viendo como compañeros míos avanzaban y otros se quedaban atascados como yo, sin que ningún profesor nos motivara para salir adelante. Poco a poco fui haciéndome pequeña, creyéndome miserable, mi destino estaba escrito ya desde el minuto uno que decidí cursar bachillerato. Mis ilusiones, mis sueños, se desvanecían a pasos gigantescos, y mis ganas y posibilidades para entrar a medicina se consumían, como cuando una vela es devorada lentamente por el fuego. Como era de esperar, no, no conseguí gran nota para poder entrar a la carrera que deseaba, entonces en mi cabeza el pesimismo recalcaba día tras día en ella la palabra FRACASADA, sí, señores, FRACASADA, así es como me sentía. Había fracasado en mi intento por aprobar bachillerato con buena nota para más tarde poder acceder a medicina, ese sentimiento desgarrador me arrastraba cada vez más al fondo de un pozo oscuro del cual no era capaz de lograr ver alguna salida. Por suerte, cuando me encontraba en esa espiral enorme de pesimismo los que me ayudaron a salir de ésta sobretodo fueron mis padres y mis amistades, ellos creían en mí, y me lo demostraban día tras día, pero no me di cuenta hasta que levanté un poco la mirada y empecé a observar  todo aquello que me rodeaba, había pasado tanto tiempo cayendo en aquella espiral que no era capaz de percatarme en todo aquello que podía remediarse dejando a un lado el maldito derrotismo y escuchando las palabras de ánimo de las personas más cercanas a mí.

Tenía que volver a creer en mí, en mis capacidades, si otros ya lo hacían ¿por qué yo no? Y fue entonces cuando dejé de escuchar las palabras dañinas que lanzaban algunos profesores como si de dardos venenosos se trataran, y empecé a centrarme en todos los comentarios benévolos que me dedicaban mis personas más queridas. Éstos últimos encendieron de nuevo en mí la motivación para acabar bachillerato, a pesar de que ya no podía optar por acceder a medicina, algo que cada vez que se me pasaba por la mente mis entrañas se retorcían de rabia e impotencia.

Aceptar mi fracaso era la única solución para seguir adelante. Pasé por las cinco fases del duelo en menos de una semana: Fase de negación, fase de negociación con la realidad, fase de depresión, fase de la ira y por último fase de aceptación. No fue fácil llegar a la última fase del duelo. No es nada fácil ACEPTAR un fracaso, pero de algo de lo que me di cuenta es que jamás debes de caer en la trampa de conformarte con éste, entonces, amigo, sí que estás perdido.

Asumir un fracaso, en cualquier aspecto de la vida, te hace crecer como persona y por lo tanto buscar nuevos caminos para revertirlo. Muchas veces pisamos en falso y desfallecemos justamente cuando apenas nos quedaban un par de escalones para llegar a nuestra meta, no por ello debemos caer en la fosa de la desesperanza y desilusión. Ya sé que es fácil decirlo, pero difícil llevarlo a la práctica, pero en mí tienes un claro ejemplo de cómo acabé superando el gran muro (bachillerato) que impedía dejarme entrar a la universidad. Muchas veces solo necesitamos levantar un poco la cabeza y escuchar a las personas de nuestro alrededor que son las que están constantemente apoyándonos, pero sobretodo hay confiar en uno mismo, sin dejar que comentarios y palabras de mal gusto nos desmotiven, siempre van a existir aquellas personas que se encargan de hundir a aquellos que saben que pueden dar mucho más de ellos mismos, la envidia es veneno puro.

Ahora que ya conoces mi historia, solo  decirte que TÚ puedes con todo lo que te propongas, siempre van a existir obstáculos, pero confiando en uno mismo se pueden saltar fácilmente, así que no te desanimes, lucha por aquello que quieres, si yo confío en TI, ¿por qué TÚ no?

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”. (Charles Dickens)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s